Estos días, he visto a mucha gente hablando sobre la ergonomía y la preocupación de adaptar el puesto de trabajo en casa. Como profesional, me gustaría explicar mi punto de vista: creo que hay que trabajar en dos aspectos bien diferentes, no solamente en el entorno que abarca nuestro trabajo.

Por un lado, está claro que hay que trabajar la ergonomía, donde la ingeniería lleva muchos años trabajando, y aunque podemos mejorar, está todo bastante avanzado. En casa podemos modificar varios aspectos: las rodillas en 90 grados, bien apoyados, espalda recta, altura de pantalla…

Pero de lo que no todo el mundo es consciente es que el principal elemento a cuidar es de nosotros mismos, de nuestro propio cuerpo. Éste nos va a acompañar siempre, y debemos fortalecerlo y recuperarlo de la actividad que hacemos, día tras día, en casa o en el trabajo.

Es imprescindible trabajar el cuerpo de cada individuo en niveles de condición física y mejorar los márgenes de seguridad músculo-esqueléticos de aquellas estructuras diana.

Podemos poner todo el empeño del mundo en mejorar nuestra oficina en casa pero si no adaptamos nuestro cuerpo a ese nuevo entorno, no alcanzaremos toda la mejora física que se puede.

El teletrabajo ha llegado para quedarse y tendremos que tenerlo en cuenta en esos dos aspectos fundamentales.