Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que con la llegada de esta nueva era consecuencia del coronavirus hay una cosa que no ha cambiado: nos referimos a los problemas de salud derivados de nuestros hábitos de trabajo y, en concreto, a una de sus principales consecuencias: el ABSENTISMO.

Llevamos tiempo inmersos en esta nueva coyuntura que ha cambiado la vida en muchísimos aspectos del mundo laboral. Es posible que, en este nuevo contexto global, dediquemos más tiempo al teletrabajo, variemos el modo de transportarnos a nuestro puesto de trabajo, modifiquemos el tiempo que dedicamos a los desplazamientos, cambiemos nuestros horarios y rutinas, la manera de relacionarnos, realicemos más reuniones telemáticas…

La situación tendrá importantes consecuencias para todas y todos, algunas de ellas positivas y otras no tanto. Lo que es seguro es que, con la llegada del teletrabajo, todas aquellas patologías que nos causaba nuestro trabajo de oficina no han hecho más que agravarse y, con toda probabilidad, se manifestarán con mayor intensidad en el futuro próximo.

Las causas que aumentan los problemas musculoesqueléticos no han hecho más que intensificarse para este perfil de trabajador. Las personas se están moviendo mucho menos, y el cuerpo necesita movilidad, en cualquiera de sus formas, para mantenerse en un estado saludable.

El futuro no es halagüeño si no tomamos algunas medidas en ese sentido: el movimiento sana y mejora la salud, en definitiva, ayuda a nuestro organismo a tener un futuro mejor. Muy al contrario, el teletrabajo ha acentuado el sedentarismo y la falta de movimiento de nuestro cuerpo, pudiendo acarrear problemas serios en nuestro futuro.

Hay que sumar, por otra parte, la tendencia a trabajar en malas posturas, la falta de material adecuado, el trabajo desde el sofá… formas de trabajo nada aconsejables, si bien, como es obvio, cada uno desde su casa trata de adaptarse y afrontar la situación de la mejor manera posible.

Necesitamos una buena dosis de ejercicio, voluntario o involuntario, planificado o casual, intenso o moderado, ¡pero debemos movernos!

Esta es, sin duda alguna, una de las mejores formas de evitar todo tipo de lesiones, en particular las musuculoesqueléticas que, como bien es sabido, representan una de las mayores problemáticas que afrontan muchas empresas.