Si nos paramos a pensar en lugares de nuestro cuerpo donde habitualmente tenemos algún dolor, seguro que una mayor parte de nosotros pensamos en nuestra espalda. ¿Es realmente una zona tan sensible?

No hay una única respuesta, es cierto que una gran mayoría tendrá algún día dolor de espalda pero si lo comparamos con otros lugares del cuerpo todo se relativiza ¿a quién no le ha dolido alguna vez la cabeza?

Tener un dolor de vez en cuando es lo más normal del mundo, no es realmente un problema. Lo verdaderamente problemático viene cuando el dolor se instala y se cronifica ya que suele ser una molestia muy impeditiva.

Las causas del dolor de espalda son muchas: empezando por nuestra propia condición bípeda que hace que esa zona se cargue más,  malas posturas, sobre esfuerzos…

Dolor y mala postura

Las malas posturas son, probablemente, las principales causas de dolor. No hay datos precisos, pero se estima que más de la mitad del dolor crónico de espalda baja proviene de una postura ligeramente hacia adelante: el busto se dobla imperceptiblemente. La mayoría de las veces, se nota que las personas con dolor de espalda se inclinan muy ligeramente hacia delante lo que causa dolor a los músculos paravertebrales a lo largo de la columna vertebral debido a la tensión prolongada.

Corrección de postura

En la mayoría de las ocasiones, los músculos delanteros (abdominales) son “demasiado cortos” y por lo tanto tiran demasiado en relación con los músculos traseros por lo que  músculos de la espalda son mucho menos poderosos y se produce un desequilibrio.

Por lo tanto, la mejor técnica consiste en, no perder los abdominales pero, fortalecer los músculos dorsales para enderezar la posición y volver a la vertical.

Además, de mejorar y fortalecer la musculatura con ejercicios específicos, realizar algunos estilos de natación, por ejemplo, son muy recomendables.

De todas formas, hay que poner especial atención a la prevención de riesgos en el puesto de trabajo.  De nada sirve realizar ejercicios si nos olvidamos de la prevención. Un buen estudio de cada puesto, su evaluación de riesgos y las medidas oportunas ayudaran a prevenir el absentismo y bajo rendimiento derivado del dolor de espalda.